miércoles, 1 de junio de 2011

Spirals

La vida es un maldito bucle, no importa cuantas veces hayas caído, aún habrán otras ocasiones más. Y otras también para levantarse. Aunque eso ya lo sabemos, venimos configurados para caer y levantarnos, para perseverar cuando ya no hay nada que hacer, para ver el lado amable del problema, para reír cuando en realidad necesitas llorar. Está en nuestros genes. O eso dicen, o eso me dice el señor que está delante mío. Hay que ser optimistas, dice, ver la vida desde la perspectiva del tiempo, quizá también del azar, ser uno mismo, vivir como si mañana se fuera a terminar el mundo.
Y no lo entiendo por n-ésima vez. Soy, una marciano, incapaz de entender ese código feliz que la gente asume sin problema, en la tele, en la radio, en la viudas vitalistas que no parecen morir y en las columnas del dolor, tan famosas ahora que la gente parece olvidar. Ahora nuestras vidas (la de ellos) son un monólogo diario con las columnas del dolor, la televisión de esta era en su máximo apogeo, la familia a través de un circuito eléctrico que te dice lo importante y bella que es la sensación de vivir alejada de las tristezas. Deberían llamarlas las máquinas del olvido. La gente ya no va al cine, ni juega detrás de balones ni tiene esperanza en encontrar el gadget de moda. Las vacaciones ya no significan ir a escalar, o irse de playa. ¿Para que?. La vida está en olvidar, dice, usted que es tan joven no lo entiende. Cuando se es viejo uno desearía poder borrar muchos recuerdos, la felicidad se encuentra en lograr escoger lo bueno. Descartar lo malo. Así es como somos felices, ¿no ve las modelos en las máquinas del dolor?. Felices, infinitamente felices. Todos queremos ser como ellas. ¿Usted no?
Digo que no.
Mi padre tenía sus ojos, los mismos ojos de quien tengo enfrente salvo que los de él siempre sonreían, jamás podrías equivocarte, aún si usara un kaffiyah puesto excelentemente. Hubo un tiempo, dice, hace mucho, tengo cien años, la gente vivió el fenómeno F con intensidad y arruinó su vida con esa misma intensidad pero en menos tiempo. Privacidad, esa es la palabra. Podías ver hoy en la mañana a X persona ser la más influyente del planeta y diez minutos después, podría pasar a ser nadie, un cero absoluto. Cuantos años tienes ¿18?. Hay una sonrisa obscena en su rostro pero a la vez tierna, se mira las manos y uno de esos dedos que ya no tiene. Alguna vez pensé en escapar, dice, irme al tercer mundo, lo difícil era el transporte, ya nadie iba a menudo. Pero no pude, tuve que reconocer que fui muy cobarde y que antes de hacer aquello preferí ser donador.
Se mira un lado del cuerpo, hay una enorme marca láser. Un riñón y medio hígado, dice, aquí está el otro, en la derecha. ¿Estás completa?
Digo que si.
A comprar lámparas era a lo que mamá le tenía miedo. Imanes con el mismo polo los llamaba. Tenía seis. Sí, dice, antes se les llamaba lámparas, cosas comunes, prendían, se apagaban. Nada del otro mundo. Las personas empezaron a sentirse bien con ellas, mientras más, mejor. ¿Sabes que es capitalismo?.
Digo que no.
Comprar y comprar. Eso se llama consumismo, lo llevo en la clases. Mirada obscena dos. Un pequeño grupo, dice, del tercer mundo encontró que las lámparas tenían defectos. Ondas karma las llamaron. Nadie protestó. El fenómeno F comenzó a derretirse, un castillo cayendo a la velocidad de la luz, las personas eran felices por primera vez sin la necesidad del sufrimiento de los demás. Antinatural. ¿Eres feliz?
Digo que no sé.
Mi novio tiene veinte, mi ex-novio. Ahora ya no sé donde anda, antes lo veía a diario en las clases, ahora ya no aparece más. Aunque no es extraño, seguro se ha casado con su lámpara, como el resto. Claro, dice, como todos. La gente suele casarse con sus lámparas por que existe la sensación de fidelidad ideal, también de no ser del montón, en eso si seguimos creyendo. Mirada obscena tres. El mundo, dice, desaparecerá a este ritmo, este mundo, no el tercer-mundista, allá la gente aún se reproduce. ¿Ves niños en las calles?
Digo que a veces.
No veo niños en las calles. No tengo hermanos ni hermanas. Lo más cercano que tengo es una tía exiliada en el tercer mundo. Drogas ilegales, creo. Ya no se hacen niños, dice, las incubadoras casi no existen. El sentido de la supervivencia no existe sin dolor, así de simple. Vamos camino a la extinción, adelante siguiente especie, selección natural. ¿Sabes que es eso?
Digo que sí.
Supervivencia dura, de azar y otras cosas. Sí, dice, así es como se define ahora, la gente de este lado no lo logrará. No están listos para nada, son máquinas de hacer sin pensar. La diferencia entre un bot y ellos es nula. ¿Eres un bot?
Digo que no, que no sé que es un bot.
Inorgánico, dice, una construcción de circuitos integrados, computadores sofisticados que piensan, deciden. La máxima expresión de la genialidad humana, y su máxima destrucción también. Sí, dice, ellos son la siguiente especie. ¿Me entiendes?
No digo nada.
Mirada obscena cuatro. ¿Cuantos años tienes?. No soy un bot, estoy llorando. Sí, dice, no eres un bot, ellos no lloran, su nivel de pensamiento no admite emociones genuinas. Seguir sólo está limitado a la batería. ¿Usas baterías?
Digo que no.
Cartas a mi ex-novio, húmedas y con tinta corrida. Olvidarse de mí, como pudo hacer eso. Claro, dice, eso es normal, natural, ni bueno ni malo. Si quieres ser feliz, olvida. Recordar sólo causa dolor, y el dolor supervivencia. Así nadie puede morir en paz. ¿Quieres morir?
Digo que a veces.
Ayer he colgado mis pies en el vacío de un puente, quería caer pero no podía, hacía falta algo más. Por supuesto, dice, pero la cobardía a veces puede llegar a ser un defecto muy grande, usted es joven y tiene pocas cosas que desearía olvidar. Morir en su condición es perfecto. ¿No eres un bot?
A veces, digo, a veces.
No recuerdo a mis padres, sólo creo saber que los tengo, los tuve, los tendré. Estoy confundida. No, dice, no vuelva a llorar. Un bot no debe llorar, no es legal, se puede meter en problemas. ¿Porque lloras?
Digo que no, que no lloro.
No estoy llorando por mi ex-novio aunque me haya dejado el corazón partido en mil pedazos, lloro por que no siento nada. Mirada obscena cinco. Desde luego, dice, usted no puede asimilar y por tanto sentir el efecto emocional de ser engañada aunque entienda el concepto. Es joven, olvide. ¿Estas cansada?
Digo que si.
Quiero dormir, olvidar, esto realmente funciona. Claro que funciona, dice, soy lo mejor, el último gadget de la marca Apple, su columna de dolor exclusiva. ¿Cuantos años tiene?

Presione Off para apagar.



[Thirteen Senses otra vez.]

7 comentarios:

  1. ufff GENIAL, me han encantado los que he leido!

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  2. @Adriana: Un placer que te hayas pasado por aquí, y gracias por tomarte un momento para leer y comentar. :)

    Siéntete libre de volver cuando lo desees.

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  3. una vuelta de tuerca al genero de la ciencia ficcion. genial

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  4. No me voy a extender más allá de lo que me cueste decir que me ha gustado mucho.

    Raúl
    El alma difusa.

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  5. @ludobit Es lo que tiene la ficción (o ciencia ficción), que se puede explotar desde muchos frentes. :)

    Gracias por pasar y leer.

    @Raúl Siempre es un gusto tenerlo por aquí. Gracias por sus palabras.

    Un saludo para ambos.

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  6. Leí el inicio, fui a cenar cereal, vi la mitad de mi película favorita, pensando en el escrito, pero necesitaba un descanso, volví, leí el resto, la música me agrada.

    Las pausas, los detalles, entender en partes y en otras no, es fantástico.

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  7. bellarte: Llevas razón, a veces NO entender todo, es fabuloso. Ahí es cuando nuestra imaginación empieza a hacer de las suyas. :D

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